Del documentalista al “content curator”: una evolución digital

La rapidez vertiginosa y el constante desarrollo de la sociedad de la información en el contexto de las nuevas tecnologías, gracias sobre todo a Internet y las redes sociales, nos traen nuevos términos y ámbitos profesionales específicos.

Content curator es uno de estos nuevos términos. Sus funciones son las mismas que realiza un documentalista, aunque focalizadas al ámbito digital y basadas en la necesidad de sobrevivir ante tanta abundancia informativa.

Si no gestionamos correctamente la información corremos el riesgo de sufrir “infoxicación“. La red nos ha convertido en “informávoros”, devoradores de información, pero nuestro cerebro y nuestra capacidad de atención, así como nuestro tiempo, tienen unos límites (aunque ya existe un serio debate sobre los cambios que Internet está ejerciendo en nuestro desarrollo cognitivo y nuestro modo de procesar la información).

El content curator es el encargado de seleccionar y filtrar los contenidos. Lo que los y las documentalistas hemos denominado tradicionalmente Difusión Selectiva de la Información (DSI). Un content curator debe ser alguien conectado a la red, que encuentre, comparta y difunda contenido, y si le añade valor, todavía mejor. Dolors Reig define acertadamente al content curator como “intermediario crítico del conocimiento” y entre sus competencias le atribuye ser experto en documentación. Nieves González mantiene que es un “profesional de la información, bibliotecario, documentalista, que se ha formado en un área concreta del conocimiento, específica, que domina los recursos de información existentes en cualquiera de sus formatos, manifestaciones, etc“.

El crecimiento exponencial de los contenidos en Internet (los buenos y los malos), unido a nuestra falta de tiempo y a la necesidad de adaptarnos al nuevo contexto social auguran al content curator un futuro prometedor. Ya sabemos que la información es poder…

Empiezo mi proyecto personal

Aunque hace ya bastante tiempo que pululaba la idea por mi cabeza, he decidido lanzarme. Hace años que estoy por aquí, por Internet y las redes sociales. Desde hace un lustro mantengo un blog personal donde, como indica su nombre, vierto mis opiniones sobre todo aquello que me motiva para escribir. Opiniones siempre subjetivas, no creo demasiado en la objetividad, sí creo en el respeto y en el debate.

También dispongo de perfiles en las principales redes sociales. Twitter, mi favorita (aunque sigue existiendo el debate en torno a si es o no una red social), en Facebook, en Google+ y en Linkedin, además de estar en algunos otros lugares que podéis ver en mi perfil de Google.

Una de las cosas que más me apasionan de este mundo virtual, cada vez más difuminado con el real, es el hecho de compartir conocimiento. Crear redes de personas que nos interesamos por los mismos temas, tenemos las mismas inquietudes y, en definitiva, nos relacionamos en este apasionante mundo tejiendo la mayor biblioteca universal. Una auténtica gozada.

Empiezo esta nueva etapa con humildad, ilusión, ganas de enseñar y también de aprender, porque siempre se aprende.

En el apartado qué ofrezco de este blog, podéis conocer las características de mi nuevo proyecto personal y profesional.